Es completamente natural postergar aquellas actividades que nos exigen esfuerzo o que generan algún tipo de incomodidad: aburrimiento, pereza o incluso malestar físico. Cuando estos sentimientos aparecen, dar ese primer paso hacia lo que realmente queremos puede sentirse cuesta arriba.
A muchos nos ha pasado: estamos cómodos en nuestra silla favorita, viendo una buena serie, y pensar en levantarnos para hacer ejercicio —por ejemplo, unos abdominales— simplemente no suena tan atractivo. Y sin darnos cuenta, terminamos viendo un capítulo más… y luego otro. Cuando volvemos a mirar, ha pasado un mes más sin avanzar en esos propósitos que sabemos que nos acercan a la vida que queremos, a ese estado de plenitud y satisfacción personal.
Sabemos que empezar no es fácil. Pero también sabemos que sin ese primer paso, los hábitos no se construyen. La buena noticia es que sí es posible hacerlo más sencillo. Aquí quiero compartirte algunas ideas que pueden ayudarte a dar ese impulso inicial con mayor facilidad:
¿Cómo pasar a la acción?
1. Hazte una pregunta honesta
Antes de nada, detente un momento y pregúntate: ¿por qué estoy evitando esta tarea? Siempre hay una razón, aunque a veces no sea tan evidente. Tal vez hay algo en esa actividad que te incomoda más de lo que parece. Identificarlo es el primer paso para transformarlo.
2. Enfócate en el verdadero obstáculo
Una vez tengas claridad sobre lo que te frena, podrás actuar con mayor intención. Por ejemplo, si has estado postergando el ejercicio porque sientes que te falta disciplina, puede ser útil apoyarte en alguien externo, como un entrenador. Tener una figura que te acompañe y motive puede marcar la diferencia mientras construyes el hábito. Con el tiempo, esa disciplina se vuelve parte de ti.
3. Reduce los distractores
Muchas veces, sin darnos cuenta, empezamos el día conectándonos con distracciones: el celular, la televisión, redes sociales. Y eso puede hacer que perdamos el foco desde el inicio. Intenta, al menos por un día, cambiar ese patrón. Regálate un comienzo más consciente y dirige tu energía hacia lo que realmente quieres lograr.
4. Conecta con el presente
No todo se trata de alcanzar una meta lo más rápido posible. También es importante disfrutar el proceso. Permítete estar presente en lo que haces, encontrar pequeños momentos de satisfacción en el camino y recordar que cada paso cuenta. Disfrutar el día también es parte del logro.
Psi. Mg. Janeth Rocio Corredor Ross